Un QR que lleva a lo tuyo
El destino lo eliges tú: carta, reseñas de Google, wifi, redes sociales, reservas o una página de campaña. Te lo dejamos probado y funcionando antes de mandar a imprimir.
Un posavasos con tu marca y un código QR que lleva a donde tú decidas: la carta, las reseñas, el wifi o la promoción de esta semana.
Un vídeo corto para ver el posavasos en uso: cómo queda impreso, cómo se reparte por las mesas y qué pasa exactamente cuando alguien lo escanea.
El posavasos es el único impreso que se queda debajo de la copa durante toda la consumición. Ponerle un QR lo convierte en la puerta de entrada a lo que quieras enseñar: la carta digital, el formulario de reseñas, tu cuenta de Instagram, la reserva del próximo evento o una promoción concreta.
El destino lo eliges tú: carta, reseñas de Google, wifi, redes sociales, reservas o una página de campaña. Te lo dejamos probado y funcionando antes de mandar a imprimir.
Tu logotipo, tus colores y tu forma. Cada pedido se diseña para un local concreto: ningún otro bar de tu calle va a tener el mismo.
Celulosa absorbente de 1,4 mm, la misma que usan las cerveceras. Soporta el vaso frío toda la noche sin deshacerse ni quedarse pegada al culo del vaso.
La publicidad dentro de un local compite con la conversación, y siempre pierde. El posavasos no compite: ya está ahí, debajo de la copa, justo en el hueco muerto entre que pides y te sirven. Ese es el momento exacto en el que alguien se molesta en dejar una reseña.
Cuanto más grande es la tirada, más baja el precio por unidad. El mínimo son 500, que es más o menos lo que gasta un local con movimiento en un par de meses.
Los precios no están publicados. Te los enseñamos con la clave que te enviamos por correo.
Abre aquí mismo la página que vería tu cliente al escanear el posavasos, tal cual la recibiría en el móvil.
Cuéntanos qué tipo de negocio tienes y a dónde quieres que lleve el QR. Te enviamos una propuesta con precio cerrado en 48 horas.